Según el mapa, San Pedro de los milagros ya estaba en lo más alto posible, y tendría que descender la cordillera nuevamente hasta cruzar el río Medellin de alguna forma para continuar al oriente, así opté por una ruta directa, sin mucha dificultad, con el objetivo de descansar y preparar el cuerpo para otros días. No obstante, no contaba con que para bajar, hay que subir, aunque se piense ya se esté arriba...un hermoso pero escarpado trial rodeado por un paisaje lechero me acompañó las primeras dos horas: húmedo, rocoso, con pantano y con inclinaciones realmente difíciles.
Al llegar al descenso, me alegró ver el letrero que demarca uno de los más icónicos altos de Colombia: El limonar.
El limonar tiene una fama muy bien ganada de ser uno de los altos más difíciles en Colombia. Y aunque no son muchos kms, sí son muy difíciles, con inclinaciones de hasta 25 grados. Por fortuna, casi todo pavimento, así que mi bici descansó de tanta vibración.
Cuando empezó el día iba con mucha confianza de subir a Concepción, un hermoso pueblo que prometía una dura inclinación destapada desde Barbosa. Sin embargo, al llegar a la ruta que me llevaba a Barbosa, sentí mi cuerpo muy débil (no me esperaba ese trail en alto en San Pedro de los milagros) y no quería repetir el día anterior, con un esfuerzo de más de 12 horas y todavía con los músculos resentidos, así que opté por la única ruta que conozco en la zona: el alto de la virgen! Un clásico para el ciclista de ruta de Medellín. Es una de las rutas más famosas e icónicas pues tiene una dificultad considerable y aún así, no te destruye las piernas con inclinaciones muy grandes. Es una ruta para los domingos, y hoy entendí porqué! El día prometía muy tranquilo y una vez salí de Bello en medio de un tráfico para volverse loco, empecé a subir, despacio y con ritmo. Muy pronto me di cuenta que tenía un grave problema: las tractomulas!!(las cuales no operan los domingos) Subían rapidísimo, como si las persiguieran, y se pegaban a las líneas de la carretera sin dejar distancia para el ciclista. Fue tan real y difícil la sensación de sentirme atropellado, que perdí continuamente el ritmo, y opté por irme por una berma inclinada, sumamente técnica y estresante, pues requiere una constante corrección de la postura en la bici para no perder el equilibrio. Después, y como si esto fuera poco, empezó a llover como si no fuera a llover más, y esta zanja se hizo húmeda, lisa y mohosa: el cóctel de la caída.
hacia mucho tiempo no sufría un ascenso por carretera. Suelo disfrutarlos mucho, incluso con tráfico. Este no. Completamente mojado, y haciéndole señas a todos los carros que pasaban para que me dieran espacio(debí parecer un loco moviendo mi brazo izquierdo con vehemente violencia), logré subir al alto de la virgen.
Desde ahí tomé la decisión de descansar en Guarne, un hermoso pueblo conocido como la puerta de oriente, caracterizado por múltiples veredas, cuál más linda. Y ahí, pensar...

Esa bajada por el limonar es peligrosa por la pendiente, pero definitivamente las autopistas de Colombia así tengan ese espacio llamado berma los conductores de carros grandes no son conscientes de la tracción que generan al ciclista al pasar por su lado (Hay que poner a montar bicicleta a todos los conductores para que sientan el peligro cuando un camión pasa por el lado y así sean mas conscientes)
ResponderEliminarEsa sería una buena campaña. Tuve la oportunidad de hablar con un par de conductores de tractomulas, gente trabajadora y sencilla, les expliqué la perspectiva vulnerable de un ciclista y la verdad es que no hay una cultura alrededor, nadie nunca les ha hablado de eso, no hay políticas viales claras y es triste porque muchas veces ellos simplemente no nos ven...
EliminarLas tractomulas evitan el ejercicio meditativo de la bicicleta, algunos ya no están por su innecesaria imprudencia 😔
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo...muy triste. Vi un par de monumentos a ciclistas muertos en la vía por tractomulas...
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